SÍNDROME POSTVACACIONAL

Se acerca septiembre y esto supone para la mayoría de las personas, el fin del período de vacaciones. Toca volver a la rutina, al trabajo, al colegio, etc. Estas nuevas condiciones pueden propiciar la aparición del conocido síndrome postvacacional. ¿En qué consiste realmente este síndrome psicológico y cómo afecta?, ¿cuáles son las recomendaciones de los psicólogos para hacerle frente?

 

Podemos definir el síndrome postvacacional como la expresión sintomatológica de un proceso de inadaptación psicológica y emocional a cambios en nuestro día a día. Dichos cambios implican nuevas demandas con diferentes actividades y horarios.

Cuando no realizamos un buen manejo de este proceso adaptativo, empiezan a aparecer los primeros síntomas. En este sentido nos encontramos con estados ansiosos, de tristeza, apatía y falta de motivación, frustración e irritabilidad, insomnio, cansancio general, problemas de concentración, molestias gastrointestinales, tensión muscular, cansancio, dolor de cabeza, etc.

Cuando estos síntomas perduran en el tiempo de forma significativa (diez o quince días) o interfieren en nuestra normal vida diaria, podrían indicar la existencia de un síndrome postvacacional.

Existen algunas situaciones o estados que predisponen a padecer este síndrome, como por ejemplo:
• Vacaciones largas, agotadoras o durante las que no se descansa adecuadamente.
• Adaptación insuficiente al ámbito laboral, presente incluso antes de las vacaciones.
• Falta de motivación laboral.

Los psicólogos indican una serie pautas para evitar el síndrome postvacacional:

  • Volver de las vacaciones unos días antes de la reincorporación al trabajo para prepararse física y mentalmente para volver a la actividad laboral con una actitud positiva.
  • Incorporarse al trabajo a mitad de semana, para que ésta sea más corta y se pueda tener un comienzo progresivo.
  • Programar el regreso de manera anticipada y relajada. Es habitual que tras las vacaciones se tengan muchos correos electrónicos o trabajo atrasado y que provoque angustia pensar todo lo que queda por hacer. Es recomendable organizar el trabajo de los primeros días, priorizar las tareas más importantes, y fijar objetivos realistas a corto plazo.
  • Incorporar la rutina de horarios unos días antes de regresar al trabajo. Las rutinas durante las vacaciones se modifican para disfrutar de las actividades de ocio, sin embargo, para preparar correctamente la vuelta al trabajo, lo más recomendable es empezar a retomar los horarios habituales unos días antes del regreso a la actividad laboral.
  • Retorno progresivo a las tareas cotidianas: organizar las tareas de menor a mayor dificultad e intensidad, comenzando por las más agradables.
  • Mantener actividades de ocio y gratificantes durante la semana. Aprovechar los tiempos de descansos o de la comida para volver a alguna actividad agradable, para las relaciones sociales o familiares.
  • Dividir el periodo vacacional en varios periodos a lo largo del año. Hay estudios que muestran que las personas que no fraccionan sus vacaciones son más proclives a desarrollar el síndrome postvacacional.
  • Hacer cambios en nuestro lugar trabajo: acciones como reorganizar el escritorio o colocar recuerdos de las vacaciones, puede contribuir a tener sensación de bienestar en el lugar de trabajo.
  • No llevar el trabajo a casa.
  • Mantener hábitos saludables. Una buena higiene de sueño, mantener una dieta equilibrada y practicar deporte regularmente.
  • La terapia psicológica se recomienda a aquellas personas que tras la vuelta de las vacaciones se sienten significativamente tristes, apáticas y ansiosas por regresar al lugar de trabajo.

Arturo Soria Psicólogos

www.arturosoriapsicologos.com

Ayúdanos a seguir adelante con un pequeño gesto. ¡Solo tienes que compartir!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email