Los círculos viciosos de la ansiedad

«Nunca temas a las sombras. Sólo significan que hay una luz brillando cerca» (Ruth E. Renkel)

Uno de los aspectos más complejos en el tratamiento de la ansiedad es la activación de círculos viciosos, dónde las causas y las consecuencias se retroalimentan mutuamente a modo de bucle, en una espiral de angustia sin fin.

Cuanto mayor es el miedo, mayor es el estado de alerta, mayor es la tensión y la rigidez, mayor es el deseo y la tendencia de escapar, aumentando todo ello mucho más el miedo.

Una vez instaurado un estado de ansiedad, intentar resistirte al miedo o evitarlo, no hace sino reforzarlo. En su lugar debemos analizar las reacciones que provoca en nosotros. El contemplar desde la tranquilidad lo que nos asusta, hace que nuestro temor adquiera unas dimensiones más proporcionadas.

Preguntarnos qué podría pasar en el peor de los casos y darnos cuenta de que no es tan espantoso como habríamos presupuesto, es siempre una mejor opción y desmonta el círculo vicioso del ‘miedo al miedo’.

Otra camino que nos puede ayudar es el de ocuparnos en lugar de preocuparnos. Intentar centrar nuestra atención en el aquí y ahora, en el desempeño de una actividad cualquiera, fomenta que dejemos de tener presentes indicios sobre lo que nos atemoriza, e impide que la preocupación se convierta en un modo de vida.

Identificar y comprender nuestros miedos nos permite sobreponernos a ellos, del mismo modo que vivir el presente, nos disuade de adelantarnos demasiado.

 

Arturo Soria Psicólogos

 

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