Algunas respuestas sobre aborto y salud mental

–          ¿Cómo afecta psicológicamente a una mujer sufrir un aborto? ¿Y si la experiencia se repite varias veces a la largo de su vida?

Un aborto puede originar en la mujer reacciones emocionales de contrariedad, decepción, ansiedad, apatía o tristeza, con intensidades muy variables. Este cuadro emocional, no tiene por qué ser psicopatológico, sino que puede constituir un desequilibrio emocional reactivo y temporal a un suceso adverso como es un aborto.

Hablaremos de reacciones psicopatológicamente significativas, cuando quedan comprometidas áreas del psiquismo que dejan a esa mujer con dudas sobre su valía e identidad, con sentimientos profundos de vulnerabilidad e inseguridad, etc. Obviamente, si esta experiencia se repite, las reacciones emocionales pueden ser de mayor intensidad.

–          ¿Es el mismo dolor el que sufre una mujer que pierde su embarazo a las seis semanas que el de la que lo pierde a los seis meses?

Depende de cómo sea vivido por esa mujer. Nos movemos en el campo de lo subjetivo y dependerá de cómo haya sido simbolizado el embarazo, de las proyecciones y expectativas que se hayan ido generando, de los miedos y angustias que se desencadenen ante ese acontecimiento adverso,etc.

–          ¿Es habitual que aparezcan sentimientos de culpa, que la mujer se considere responsable de lo sucedido?

En numerosas ocasiones la culpa está presente. En este sentido pueden darse autorreproches, centrados en lo que se pudo haber hecho y no se hizo, en supuestos y conjeturas con otros finales, etc. Son defensas, en principio normal y adaptativas, como otras que también pueden aparecer: perplejidad, rabia, negación, etc. Para que el duelo se resuelva satisfactoriamente, la realidad ha de imponerse a lo imaginado, a lo que podría haber sino y no fue, a lo simbolizado. Las defensas ocupan un lugar esencial en este proceso.

–          ¿Cómo afecta a la relación de pareja esta pérdida? ¿Cómo afecta al hombre?

El aborto impacta de forma distinta en cada persona, y en esa particularidad de la respuesta emocional, intervienen varios factores: la personalidad del sujeto, su historia personal previa, sus estilos de afrontamiento ante situaciones adversas, el marco cultural y social, el género, etc.

El género, como construcción social que atraviesa subjetividades particulares, va a hacer que hombres y mujeres vivan esta experiencia negativa de forma distinta. La identidad masculina en oposición a la femenina, requiere de una constante autoconfirmación y de la exigencia de determinadas condiciones y posicionamientos. La paternidad, constituye uno-tal vez el más importante- de los roles sociales y culturalmente esperados por los varones en la adultez, por lo que un aborto, supone un obstáculo para el logro de esa condición y se traduce en un padecimiento (incapacidad de embarazar a su pareja, resultar ‘poco hombre ’a ojos de los demás, no cumplir con el rol de proveedor, etc.)

Una mujer en cambio, no necesita tanto de esa autoconfimación, y sí del cumplimiento con la conformación de una familia y el cuidado de ella, lo que se traduce en otro tipo de padecimientos (sentimientos de vacío y falta de significado, de mutilación de una parte de sí, etc.)

–          ¿Cómo debería gestionarse una pérdida de este tipo? ¿En qué casos habría que recurrir a pedir ayuda a un psicólogo?

            En estos casos como en tantos otros, conviene ser cautos y no caer en el error del sobrediagnóstico. Dentro del continuo salud-enfermedad, la mayor parte de las reacciones ante un evento emocionalmente impactante como es el aborto, son principalmente manifestaciones reactivas, en las que el malestar subjetivo y el impacto en la vida cotididana de esa mujer son transitorios y superables con unos buenos recursos personales y unas relaciones sociales funcionales.

Como decía antes, podemos categorizar esa reacción como psicopatológica, sólo en aquellos casos en los que queda afectada significativamente la conducta habitual, hay una sintomatología intensa resistente y el área relacional queda comprometida. En estos casos, obviamente convendría pedir ayuda psicológica.

–     ¿Qué es lo que nunca hay que decirle a una mujer que ha sufrido un aborto o varios? ¿Cuánto tiempo habría que esperar para volver a intentar a tener otro embarazo? ¿Cuánto dura el luto?

Muchas veces tratando de ser positivos y transmitir esperanza e ilusión, nuestros comentarios pueden ser contraproducentes. Frases como: “tranquila, eres joven, ya tendrás más” o “si no ha seguido adelante es porque no tenía que nacer”, pueden hacer más daño de lo que pensamos ya que en realidad lo que estamos haciendo es negar el suceso negativo y/o hacer que esa mujer esconda y disimule sus emociones negativas. El simple hecho de acompañar y escuchar a esa mujer (escucha empática), ya constituye una gran ayuda.

En un aborto, hablamos de una experiencia adversa carencial. La duración del duelo es variable, no hay un período establecido, como no lo hay para otros sucesos de pérdida (rupturas sentimentales, fallecimientos seres queridos, etc.), dependerá de los recursos propios y relacionales de la mujer, de su historia personal, del lugar subjetivo/simbólico en el que quede colocada frente a esa pérdida, etc.

Es importante señalar, que además de la ayuda psicológica, se consulte a un experto en reproducción asistida para chequear el correcto funcionamiento a nivel biológico de ambos miembros de la pareja. Además estos servicios de reproducción asistida cuentan con asistencia psicológica que pueden ayudar y dar soporte a la pareja en todo momento.

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